lunes, 1 de noviembre de 2010

EL VENDEDOR DE FLORES EL DÍA DE LOS DIFUNTOS










Son las ocho de la mañana, y el vendedor de flores del barrio, después de entrar en el bar y tomarse un cortado, se dirigirá al cementerio de Pueblo Nuevo donde estos días tiene un puesto de flores. Pero las flores no se venden como antes, dice, cuando los difuntos eran enterrados de verdad y no convertidos en ceniza. Ahora los vendedores de flores pierden clientes, todo son cenizas que van al mar, al viento, o echadas en cualquier parte de un bosque. Una ruina, una crisis también en la flores para los difuntos, se lamenta.
Otro habitual del café, irónico, se ríe cuando oye estos argumentos del florista, y dice que el único negocio que no está en crisis es precisamente el de Pompas Fúnebres, pese a la crisis de los floristas. Se diría que la muerte da más volumen de negocio que la vida, comenta. El vendedor de flores no se enfada e incluso simpatiza con las bromas del cliente irónico.
Y los dos están de acuerdo en varios puntos: cada vez se invierte más en la tecnología de la cremación, cada vez es más ecologista desaparecer limpiamente de este mundo entrando en el reino de la cenizas, a fin de no contaminar, dicen los expertos, el aire de los vivos. Habrá que cambiar el famoso refrán: "El muerto al hoyo y el vivo al bollo", e introducir la palabra "ceniza" en la sentencia popular.
Por otro lado, hay que reconocer que la cremación es más práctica para las familias, además de ecológica, ya que así también desaparece la obligación anual de ir al cementerio el 1 de Noviembre, entre tanta gente, a substituir el ramo de flores secas del año anterior.
Así pues, menos venta de flores, más ceniza purificada y menos polución en el aire de los vivos.

El suplente del cronista

12 comentarios:

Ulises dijo...

Diga lo que diga "El suplente del cronista", lo cierto es que la cremación es el futuro, un bien para la biosfera, ya que no es contaminante si se utilizan las nuevas tecnologías de cremación

Pragmático

Ulises dijo...

Supongo que el comentario anterior del Pragmático, se referirá al "futuro" de los vivos.
En realidad, yo también estoy a favor de la cremación, aunque me altera verlo y recordar los hornos crematorios nazis.

Insurrecta

Ulises dijo...

A mí lo que me gustaría es que me enterraran en la tierra de un bosque frondoso, si no resulta muy caro para la familia.

Panteísta

Ulises dijo...

Ya sé que uno no se entera de nada y que todo esto de las cenizas es muy ecológico, pero tengo una duda: ¿Y si luego resulta que algunos tienen razón y la resurrección existe? Vaya putada, ¿no?, después de tanto discutir sobra la existencia de Dios y la Nada. Antes de optar por las cenizas, me gustaría tener un poco de seguridad en la materia (nunca mejor dicho). ¿Habrá que preguntárselo al teólogo Banedicto XVI (Benet XVI) cuando aterrice en Barcelona.

Hamletiana

Anónimo dijo...

El problema, como siempre, es de los vivos. La contaminación también. A ver si ahora va a resultar que los muertos contaminan más que los automóviles y las fábricas de los vivos.

La paseante de los cementerios

Ulises dijo...

Ni flores ni cenizas, déjenme en paz.

Un poeta muerto

Ulises dijo...

"Nosotros, enterrados o en cenizas, no contaminamos a los vivos".

PANCARTA DEL SUBSUELO

Ulises dijo...

Si no fuera por los inconvenientes de estar muerto, me levantaría y les daría con la ceniza en los morros.

Don Juan

Ulises dijo...

No es necesario que se lamenten por nosotros. Tenemos mejor calidad de vida que cuando estábamos vivos. Y los vendedores de flores que no se desanimen, ya vendrán tiempos mejores para la flor.

Hipotecado

Anónimo dijo...

En cenizas, momificados, comidos por esos bichos horribles de los que no queremos hablar, los muertos viven mientras alguien los recuerda. El hijo que muere antes que sus padres, vivirá mientras ellos no mueran. Desde aquí una flor para los hijos que se han ido y otra para los padres y madres que los lloran. Que mas da si son cenizas o momias, o solamente polvo encerrado en una caja.Ah! Y nada de flores, nada de adornar sus tumbas, cada día un recuerdo, una flor para ellos desde el corazón.
Si yo fuera muerto quisiera un beso diario desde el alma, no flores en mi tumba, que al fin y al cabo se mueren también.
madre de hijo que se fue antes

Lola dijo...

Al final todo se convierte en negocio, así que qué más dá.

Las flores las quiero en los jardines, en los parques, en la naturaleza o en macetas, alegrando vidas. Y lo que me tengan de decir, dar o quitar que lo hagan entre mis diás, no después, que no me sirve para nada.

¿Quién ha dicho que sólo se "tiene" que recordar a nuestros muertos un día al año, o irles a visitar?, pues los mismos que han inventado el día de la madre, el del padre..y no sigo que amenaza Benedicto con venir a mi casa..."y va a ser que no".

Francesc Cornadó dijo...

En una cremación lo que más contamina es la silicona. Marcapasos, dientes postizos y prótesis se carbonizan pero la silicona, amigos, la silicona contamina como una mala cosa.

Salud

Francesc Cornadó