miércoles, 25 de agosto de 2010

LA NOVELA MODERNA






















Stendhal, estratega de las aventuras y desventuras amorosas de sus personajes, Julien Sorel, en Rojo y Negro, o Fabricio, en La Cartuja de Parma. ¿Románticos? Sí, viven a fondo su época y por tanto son románticos, napoleónicos, pero también divertidos en sus interminables y a menudo cómicas estrategias amorosas. Parodia ya de lo romántico, satirizado mediante un lenguaje moderno que pone en entredicho la propia acción de los personajes: el narrador, Stendhal, interviene a veces en la acción de la novela, se inmiscuye comentando las tonterías y el ridículo estratégico en que caen sus personajes al llevar a cabo sus empresas amorosas y sus escaladas sociales. Como ya hacía Cervantes, como hará también Gogol en sus relatos y en Las almas muertas.


De modo que también Stendhal, considerado por muchos un puro novelista de personajes románticos trágicos, sabía ridiculizar las aventuras y estrategias de sus personajes: tienen voluntad y maneras románticas, pero tropiezan de mala manera y caen estrepitosamente durante el trayecto hacia el gran destino: los accidentes y humoradas de la vida cotidiana oponiéndose al glorioso destino que nunca llega.
Descripción y parodia de las estrategias individuales, amorosas (a las que a veces aplica estrategias militares), amores imposibles que se vuelven risibles al entrar en la comedia de la realidad (citas de lo más cómicas, pero que tendrán un final o castigo trágico), estrategias políticas, económicas, espías que no espían o espiando cómicamente sin salir del palacete, rampantes sociales que acaban en la cárcel, clases inferiores ascendiendo por detrás, clases superiores bajando por el otro lado, y todo narrado con un lenguaje económico, transparente, necesario. Novela que ya se parodia a sí misma, la narrativa más moderna escrita ya en el siglo XIX.

Stendhal, un romántico antirromántico, humorista también de los usos amorosos y de los asuntos militares.

El suplente del cronista



2 comentarios:

Ulises dijo...

La verdad es que me daba reparo leer a un autor como Stendhal. Esperaba encontrame con el "rollo romántico y épico" de esas novelas que tanto elogian los críticos. Es curioso, pero casi ninguno hablaba del humor en las novelas de Stendhal. Ya lo descubrirán algún día, como el descubrimiento bastante reciente del humor en Kafka: antes era terrorífico, ahora ya ven también su "humor negro".

Stendhaliana

Ulises dijo...

Stendhal es de los más divertido, aunque sus personajes acaben en la cárcel y les corten la cabeza. Las aventuras del rampante social, las estrategias militares aplicadas al amor, como dice "El suplente".

Emboscada