viernes, 16 de julio de 2010

CUANDO ALICIA SUBE POR LA ESCALERA

Fotografía: Martina Stein, Subiendo y bajando con Alicia




Alicia viene del País de las Maravillas y pasa unos días en Barcelona, sube por la escalera de Santa Mónica, dibuja en las paredes un cuello que se alarga y se enreda por esquinas y rellanos, Alicia entra en la sala de los procesos químicos y le ofrecen un cava que se metamorfosea en amarillo espeso dentro de la copa, luego desciende por la rampa en caída libre, interminable, hasta que llega a la habitación de los espejos, donde le espera Miquel Barceló que la invita a pasear por la alquimia de sus telas, por las entrañas de sus paisajes y sus libros pintados, y, más allá, sus retratos y autorretratos con pelos y señales, al lado de unas cajitas mortuorias de tomates, plátanos, arenques, patas de gallina con la uña pintada, y demás alimentos terrestres por los que ha pasado el tiempo, la acción transformadora.
Por la noche, cuando el Arts Santa Mònica cierra las puertas, Alicia aún no ha salido de la exposición, ¿tendrá el cuello enredado en la pared?

- Karen Dalton Tribute

El suplente del cronista

23 comentarios:

Ulises dijo...

Barceló, la Alicia de Pat Andrea, vídeos Punk Tapes, Niu d'Estiu, Cuinar Ciència, así tiene sentido un Centro Contemporáneo, con montajes vivos y mezclando modos de arte y tecnología.

Espectadora

Ulises dijo...

Genial la Alicia de Pat Andrea, y sus dibujos por las paredes.

L.C.

Ulises dijo...

Miquel Barceló, ya de joven era un buen creador.

Espectador

Ulises dijo...

A mí me ha interesado la relación entre la química y la gastronomía. De todas maneras, con tanto proceso químico a la vista en cocinas y restaurantes, ¿no estaremos mantando el apetito de siempre, el apetito de verdad, es decir, las ganas de comer?

Epicúreo

Ulises dijo...

A mí que no me sirvan un soplo de tomate, sino un tomate bien abierto de huerta, regado con aceite y sal.

Pa amb tomàtiga

Ulises dijo...

Pa, tomàquet, oli i una mica de sal, ¿cal més ingredients?

Ciutadana

Ulises dijo...

Fantástica esta Alicia, y morbosa como siempre.

Poeta ambiguo

Ulises dijo...

Sorprendente en el Santa Mónica este Miquel Barceló, más joven y experimental.

El Paseante

Ulises dijo...

Creo que esta Alicia, de Pat Andrea, tiene algo en común con la pintura de Gino Rubert: un collage surreal-siniestro, unas viñetas surreales donde habita la realidad y el deseo y lo deforme.

Cernudiano

Ulises dijo...

Barceló en una entrevista en "la Vanguardia".

Pregunta.-¿Hay alguna obra de Barceló oculta en algún ignoto rincón del planeta?

Respuesta.-He pintado en las paredes de una caverna las "Jornadas de Sodoma", de Sade, carboncillos pornográficos... ¿Dónde? Ah, imagine...

Detectivesca

Ulises dijo...

Pregunta impertinente:

¿En Catalunya sólo hay un pintor (Barceló, antes Miró), un poeta (Joan Margarit, antes Martí Pol), un novelista (Quim Monzó, antes Pedrolo), un dramaturgo (Sergi Belbel, antes Benet i Jornet), etc. ¿De verdad que no hay nadie más en esta bendita tierra de creadores de la Rauxa i el Seny? Y aún no entiendo lo que sucede con Gaudí (aparte el negocio con su figura y obra, y menos mal que en otra época estaban los japoneses y otros extranjeros para cuidarlo!), o Dalí (menos mal que era un magnífico agente publicitario de sí mismo!). Aún me sorprende, digo, el menosprecio arquitectónico y artístico sobre Gaudí por parte de ciertos catalanes, que no les parecería mal que se hundiera la Sagrada Familia en beneficio del AVE (ese pastel, esa "mona de Pascua", dicen burlones los hijos de la burguesía catalana "noucentista"). Y en cuanto a Dalí, otro loco, dicen, y además está Josep Pla, ese espía franquista, y Eugeni d'Ors, el falangista, y Cambó, el colaboracionista. Es en los países o naciones pequeñas donde más abundan los puñales entre sí...

Residente

Ulises dijo...

Siempre ha sido así. Los genios son incomprendidos, molestan, te hacen sentir incómodo. Si la obra de un artista no te incomoda, malo, malo. Y también es verdad que hay países que, por sus políticas mediocres, no se merecen los artistas que tienen.
Y creo también que Miquel Barceló tiene madera de genio, aunque tanta propagando no sé si le benefica en su arte...

Gaudiniana, daliniana

esperanza dijo...

Pues a mi me duelen más esos genios de los que nadie habla, ni para bien ni para mal, a los que nadie envidia ni admira, que pasan desapercibidos por la crítica, los premios, los eventos culturales... genios por descubrir por la mayoría, por que entonces no existen aunque sabemos que "haberlos haylos".
Ah! Y vuestro pa en tomate muy rico... si, si!!
Esperanza

República Barataria dijo...

Puede ser que los catalanes seamos unidimensionales o como mucho bidimensionales con un pintor nos basta, con uno o dos músicos tenemos suficiente. Si tenemos que pensar en demasiadas cosas nos hacemos un lío, entonces lo que va más allá de uno o dos elementos, intentamos aislarlo para que no enrede.
De todas maneras la Sagrada Familia es una mona de pascua petrificada (ahora hormigón), el pastelillo de la Sagrada Familia es la reacción del maestro Gaudí delante de su propia frugalidad; Dalí un loco, como no podía ser de otra manera por tratarse de un gran artista surrealista; Josep Pla puede haber sido un espía, como no, ante tanta tramuntana; D'Ors fue un falangista y Cambó un colaboracionista como es normal en un político que busca la pela. Ah, y J.V. Foix no anduvo lejos de ciertas intolerancias fascistas.

Ulises dijo...

Si la Sagrada Familia, de Gaudí, fuese china, inglesa o francesa, nos gustaría más a los catalanes. El problema de Gaudí es que no hizo la Sagrada Familia en París, Londres o N. York: estonces la hubiéramos deseado y envidiado, y habríamos organizado viajes especiales para ir a ver y elogiar a nuestra Catedral Catalana, como los japoneses.

Promotor turístico

Ulises dijo...

¿J.V. Foix fascista? Esto tiene una explicación histórica, si me lo permiten. En aquella época la gente moderna, la intelectualidad vanguardista era comunista o fascista. Por un lado, el futurismo italiano y el constructivismo ruso (cantos a la máquina, a la guerra, al dinamismo, al Futuro Utópico), y, por otro, el surrealismo (sueño y delirio, sexo e iluminación mística). En Catalunya influyó mucho Marinetti con su futurismo, y los escritores que no eran comunistas se hacían fascistas como signo de modernidad de aquellos tiempos. Luego resultó que stalinistas y fascistas (los políticos) formaban un conjunto bastante homogéneo dentro del totalitarismo, y dejaron de ser modernos y se volvieron criminales. Y los escritores se fueron distanciando poco a poco de aquellas ideologías, excepto los que comulgaban y hacían comulgar con ruedas de molino. En J.V. Foix, pues, el fascismo fue una debilidad de juventud. Ser fascista, en aquel tiempo, no era peor que ser stalinista, todo dependía del color del crital...

Vanguardista

República Barataria dijo...

Está clara la explicación de Vanguardista, entonces, los intelectuales eran eso o lo que tocaba, como hoy que son o progresistas, o nacionalistas u otras cosas. Hoy a muy pocos importa cómo fue politicamente Dante, lo que quedó, la Divina Comedia, es un monumento.
Ah, otra cosa si la Sagrada familia estuviera en París o en la Conchinchina, sería la mona de pascua de París o de la Conchinchina y con todo probabilidad los catalanes iríamos a lugares lejanos a degustar la mona de pascua. Somos tan golosos.

Arquitectónicamente la Sagrada Familia es una locura irracional que no obedece a nada más que a la locura mística de su autor y no lo digo en sentido peyortativo.

Ulises dijo...

Antonio Muñoz Molina, en su libro "Sefarad", nos habla de Münzenberg, el encargado del Komintern que reclutaba intelectuales europeos (escritores, pintores, actores, directores de cine, etc.) y los convertía a la ideología soviética con toda clase de regalos y parabienes: los "tontos útiles", decía Münzenberg. Más tarde se encargó él mismo de denunciar públicamente sus actividades "pastorales", y un día apareció colgado de un árbol. Algunos intelectuales europeos aún no han salido de su asombro.

Recordatorio

Ulises dijo...

La "Sagrada Familia" como delirio místico, como dice República Barataria, iluminación mística que se hace piedra y pináculo, esto ya me gusta más.

Gaudiniana

Ulises dijo...

Barceló, Lewis Carroll, Pat Andrea, tres de los nuestros, creadores que está entre el "Seny i la Rauxa", iluminados que se sirven de la técnica (y la tecnología). Tres de los nuestros.

Club d'Il.luminats (amb tecnologia punta)

Ulises dijo...

Un punto y aparte.
En la novela de Alejo Carpentier, "El siglo de las luces" (novela que García Márquez debía saberse de memoria, y que es, junto con "Pedro Páramo", de Juan Rulfo, la madre y el padre de muchas novelas del realismo mágico), pues bien, en "El siglo de las luces", ya se nos cuenta prodigiosamente lo que acontece el día después de las revoluciones (en este caso, la revolución francesa trasladada (con la majestuosa guillotina) a las colonias americanas): el día en que comienza la corrupción del poder, y se vuelve al conservadurismo dictatorial contra el que se luchó. El eterno retorno de la corrupción política.
Creo que en el arte viene sucediendo lo mismo por culpa de la mercantilización de las obras. ¿Cuando un artista triunfa y sus obras se vuelven objetos valiosos, millonarios, sigue teniendo fuerza cradora al día siguiente? ¿Qué es lo que le motivará, sabiendo como sabe ahora que cualquier tontería que lleve su marca será un objeto cotizado y deseado, al margen de su valor artístico real?

Afrancesado

Ulises dijo...

Pienso que las obras de Miquel Barceló, como las del útimo Picasso o Tàpies, tienen un componente autodestructivo que hacen burla del propio mercado que quiere asimilarlas. Serán asimiladas, sí, y quizá colgadas en alguna oficina bancaria japonesa o norteamericana, pero la obra en sí lleva una carga profunda de burla, un sarcasmo del propio mercado. Pero también es verdad que al mercado y a la oficina bancaria les importa un bledo esa burla, esa ironía del arte moderno. Mientras sea una obra cotizada al alza, les trae sin cuidado la intención de la obra y del artista. Todo tiene un valor económico y de prestigio, donde el arte es lo de menos y la firma lo de más.
Tener en cuenta esto o dejar de crear, o bien crear al margen de intereses y público y rechazar cualquier elogio, homenaje o medalla. Artista ermitaño.

Performance del suburbio

Ulises dijo...

El arte puro no es lo mismo que la pureza del artista. Pidamos arte puro, en el sentido de auténtico, arte creado por necesidad, y dejemos a un lado la pureza del creador. Miquel Barceló o Pat Andrea son creadores auténticos, y no me interesa para nada el mercado ni la cotización de sus obras.

Perito en lunas