miércoles, 23 de junio de 2010

EL DÍA DESPUÉS DE LA VERBENA DE SAN JUAN

Fotografía: Martina Stein, Después de la verbena




Los restos de un jamón en una hornacina del edificio principal de Correos, en Barcelona, no muy lejos de donde nació Santiago Rusiñol, en la calle Princesa, cerca de la calle del Cap del Món, un día después de la verbena de San Juan.

Nota. Añadimos el comentario de un colaborador:

Entre verbena y verbena, accidentes ferroviarios al cruzar por las vías para llegar antes a la maldita playa, amputación de dedos por los petardos, calles meadas, pequeños arboles arrancados, palomas descabezadas, perros asustados, un gato colgado de una verja (ahorcado), puertas golpeadas, condones y sangre en la acera, robo con navaja, peleas y gritos al alba, risotadas, sirenas, las alegrías de la irresponsabilidad humana, entre verbena y verbena.
La felicidad humana, de lo más recomendable.
(Y no es estética expresionista, sino realidad cotidiana de esta última noche).

El becario del suplente del cronista

10 comentarios:

Ulises dijo...

¿Por qué las verbenas o ciertas fiestas han de acabar siempre en tragedia? ¿Tan bárbaros somos aún?

Solitaria

Ulises dijo...

Ya lo decía Sartre: el individuo es una pasión inútil.

Pedante

Ulises dijo...

Aquí no se salva nadie, estés o no de fiesta.

Relativista

Ulises dijo...

Magnífica fotografía. Los restos de un jamón abandonado en el hueco de un edificio neoclásico, es todo un símbolo de nuestra civilización.

Observador

Ulises dijo...

"Masa y poder", conferencia que no se dará en el Hotel del Palau que no se construirá gracias a la protesta de los vecinos.
Ajuntament y Generalitat, confundidos después de la metedura de pata. ¿Sólo metedura de pata? Ya veremos. La verdad es que la señora juez no parece estar intimidada ni por el poder ni por la masa.

Vecino

Ulises dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ulises dijo...

Que no decaiga la alegría de nuestra gran civilización.

Consumista a plazos

Ulises dijo...

Con peleas y sangre, las penas son menos. Por un futuro de delincuencia común.

Utopista negativo

Ulises dijo...

El colmo de la felicidad: seguir las instrucciones de uso para jorobar felizmente a los demás, y luego acostarse en cualquier parte con los calzones meados. No importa: al día siguiente, ya iremos a las rebajas de bragas y calzoncillos de marca.

Comercial de Manuales de Autoayuda

MCM dijo...

La felicidad humana muchas veces consiste simplemente en la infelicidad o la muerte de otros seres.
El individuo no es sólo una pasión inútil sino que no es ni una pasión siquiera.
Podriamos meditar sobre la obligatoriedad de alegrarse en fecha fija.
No sé es todo muy raro.
¿estaría bueno el jamón?