domingo, 3 de enero de 2010

PREGUNTAS INSOLENTES SOBRE LA GUERRA MODERNA

Fotografía: Matilda Sagan















Si en las nuevas guerras, en las guerras modernas, basta un solo individuo, terrorista, para infiltrarse en la retaguardia de una Gran Potencia y poner en jaque a todo su ejército, que está batallando muy lejos, en tierra de nadie, donde los combates tienen más víctimas civiles que militares, a veces en un combate contra los espectros de los terroristas, invisibles, ¿no es hora ya de utilizar otras tácticas, otras técnicas para resolver el problema de las armas y la violencia?

Si un solo individuo (en esta caso, un hijo de banquero, es curioso) es capaz, con su sola presencia como terrorista armado, de hacer declarar a EE.UU una nueva guerra oficial en el Yemen, ¿no será que las guerras, justas o injustas, ya no tienen ningún sentido práctico?

¿No es posible hablar con los enemigos y "repartir el pastel" de la tierra, pero hablar de tú a tú, y no como las Grandes Potencias hablan y reparten caridad y limosnas entre los países pobres?

Realmente, ¿no es posible la paz si nos ponemos a la altura de los países pobres que viven en otra época cultural, religiosa, y dialogamos seriamente con ellos y nos desarmamos todos, los ricos y los pobres?

¿De qué semillero surge un terrorista? ¿Es sólo un problema de fanatismo religioso?
¿La prepotencia de la política, de la economía y de las religiones oficiales de Occidente, no habrá tenido algo que ver en el nacimiento y desarrollo de ese espíritu suicida de venganza?

¿De qué sirven tantos ejércitos preparados contra miles o millones de individuos dispuestos a morir matando, indiscriminadamente, lejos de los frentes militares donde el enemigo desaparece para reaparecer por la retaguardia, en las ciudades y pueblos más castigados?
¿Qué sentido tienen estas guerras modernas, en que, a diferencia de las antiguas, mueren más civiles que militares?

Si la gran masa de víctimas, las víctimas más numerosas
fueran militares o políticos,
¿las tácticas y técnicas de la guerra moderna continuarían siendo las mismas, batallando en el frente contra Nadie y perdiendo la guerra en las ciudades y pueblos reventados ?

El suplente del cronista

8 comentarios:

JX dijo...

"El ejército de un solo hombre"

Efectivamente, habrá que cambiar la estrategia o suprimir la mentalidad armamentista, su negocio, y dedicar la industria a cosas más necesarias. Los grandes y sofisticados ejércitos no son nada contra un solo hombre (ya sabemos que detrás hay otros, una organización), el individuo terrorista, suicida, dispuesto a morir. O contra la estrategia de la guerrilla, que vive y conoce palmo a palmo los rincones más recónditos del propio país, de su tierra. Ante esto, aviones, tanques, buques, todo un ejército no es nada, menos que nada.

Janet Xirgu

Ulises dijo...

Por cierto, una cuestión que siempre me ha intrigado:
¿El armamento que utilizan los terroristas es de fabricación propia? Si la industria bélica de cada país está controlada por los respectivos gobiernos, ¿cómo es que el armamento de Occidente llega a las manos de los terroristas? ¿No sabemos a quiénes vendemos las armas que fabricamos?
¿Es todo un cínico negocio, con buenos y malos actores (ahora Obama y otros haciendo de estrellas principales)? ¿No hay un control de armas? ¿Por qué? Cuando quieren, son capaces de ver la energía nuclear en el ojo ajeno, como la paja. ¿Por qué no ven las armas propias en las manos ajenas de los terroristas? ¿Por qué no controlan el tráfico de armas?

El detective cantante

Ulises dijo...

Cuidado, a menudo es mejor no ver, no preguntar demasiado. Nunca se sabe de dónde puede venir un palo (moderno o no).

Un confidente

Ulises dijo...

Si haces tantas preguntas, puedes tropezar y romperte una pierna. La industria pesada y tecnológica (de armas), no está para muchos cuentos. Vive y deja vivir.

Una gitana que lee el futuro

Ulises dijo...

Aquí todos venden y compran: tráfico de armas, de seres humanos, de drogas, tráfico de intereses políticos, de dinero, tráfico de todo, incluso de pintura y de poesía (aunque estos últimos no tienen "efectos colaterales" sangrientos, de momento). Una larga temporada en el infierno. Y no nos harán callar. Demasiado tarde para acallarnos la voz.

Vanguardista

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

¿Es que los pobres fabricantes de armas y munición no tienen derecho a ganarse la vida? ¿Queremos que cierren las fábricas y aumente el desempleo? ¿Acaso la industria armamentística no está en la punta de los avances tecnológicos? ¿Acaso los grandes progresos de la medicina no se han debido, precisamente, a las guerras? ¿O es que Orwell no tuvo visión de futuro? ¿Cómo conseguirían los que nos controlan, y lo saben todo de nosotros, obtener la información precisa para tenernos cada vez más sometidos? ¿De qué sirve hacerse estas preguntas, cuando sabemos muy bien que la cosa va por otros derroteros? ¿Alguien puede contestar? ¡Eh! ¿Hay alguien, ahí?

AT dijo...

Como dice Albert Lázaro-Tinaut: ¿Queremos que cierren las fábricas (de armamento) y aumente el desempleo? ¿Y los grandes avances de la medicina, debidos a la investigación de la industria bélica y nuclear? ¿Que sería de nosotros si no existieran esas fábricas?
Mejor sería que tuviéramo sentido común, y las propusiéramos para el próximo Premio Nobel de la Paz.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Lo de proponer el premio Nobel de la Paz para los fabicantes de armamento no se me había ocurrido..., ¡y no es mala idea! Quizá eso ayudaría a prestigiar el galardón, que vive momentos muy bajos, y tal vez el dinero del premio se destinara a fines nobles, como por ejemplo a pagar los estudios a los huérfanos de las guerras (y adiestrarlos, de paso, en el uso de las armas, claro).