lunes, 9 de noviembre de 2009

LA ORGANIZACIÓN DEL SONIDO / JOHN CAGE






















Dice John Cage:

Yo creo en el uso del ruido; dondequiera que estemos, lo que escuchamos es, en su mayor parte, ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo escuchamos, lo encontramos fascinante.

El sonido de un camión a 50 millas por hora. Los rudios parasitarios entre una emisora de radio y otra. La lluvia. Queremos capturar y controlar esos sonidos, para usarlos no como efectos sonoros, sino como instrumentos musicales. Todo estudio cinematográfico tiene una biblioteca de "efectos de sonido" grabados en celuloide. Con un fonógrafo de celuloide ahora es posible controlar la amplitud y la frecuencia de cada uno de estos sonidos y de darles ritmos dentro o fuera del alcance de la imaginación. Provistos de cuatro fonógrafos de celuloide, podemos componer y ejecutar un cuarteto para motor a explosión, viento, latidos de corazón y avalanchas. Para hacer música.

Si esta palabra, música, se considera sagrada y reservada para los instrumentos de los siglos XVIII y XIX, podemos substituirla por un termino más significativo: organización del sonido.

Va a continuar e incrementarse hasta que lleguemos a una música producida a través de la ayuda de instrumentos electrónicos.

(El futuro de la música: Credo, 1937)

El suplente del cronista

3 comentarios:

Ulises dijo...

Pianos preparados, Cage introduciendo tornillos entre las cuerdas metálicas del piano, distorsionando el sonido convencional. El sonido puro, el ruido natural y artificial, el sonido creado en busca del sonido original del mundo, que es el silencio sonoro o el sonido del silencio. El sonido primero, natural, la canción tribal, el himno, la melodía, la sinfonía, la disonancia, la composición atonal y de nuevo el sonido primero, el ruido, pero ahora creado, organizado: la propia organización del sonido como música.

Un postvanguardista

Ulises dijo...

En general, prefiero a Bach, a Mozart, me relajan más que los sonidos del ruido. Pero lo que me gusta más de John Cage es su anarquismo artístico y social, y la lectura que hace de Thoreau y su "desobediencia civil" sobre los impuestos a pagar, que la mayoría de gobiernos despilfarran alegremente. Thoreau, los dadaístas, Erik Satie, Webern, Cage, buenos tipos.

Joven anarquista (siempre)

Nadal dijo...

Como la poesía es la musica de la palabra, podríamos traducir a María Zambrano así:
"...la música ordena el caos,
hace el mundo transitable,
amable incluso, más seguro...
Tratar la realidad musicalmente...
hacerlo en forma de delirio..."