domingo, 2 de agosto de 2009

LOS SONIDOS DEL SILENCIO, TAMBIÉN EN VERANO













Fotografía: Matilda Sagan, Kafka, mano monstruosa y bolsa de basura

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El País.com , 2.8.09
Chávez cierra 34 emisoras de radio venezolanas críticas con su política
La amenaza de clausura pende sobre otras 250 estaciones de radio y televisión
MAYE PRIMERA - Caracas - 02/08/2009

"Es grato dirigirme a ustedes para notificarles que estarán fuera del aire", decía la nota enviada por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) a cada una de las 34 emisoras de radio que, por orden del Gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fueron cerradas entre la noche del viernes y la madrugada de ayer, sábado.

Nota. Advertimos que no es una secuencia de los Hermanos Marx, con subtítulos en castellano.

2

"Ahora aplaudan, si quieren".

Raúl Castro (palabras pronunciadas al finalizar su último discurso, haciendo un gesto con la mano invitando al aplauso de sí mismo).

Nota. Se le escapó la voz, firme el ademán. Tampoco es el guión de una película de los Hermanos Marx.

El suplente del cronista

5 comentarios:

LP dijo...

Ahora sólo falta que se carguen a algún guionista, escritor o periodista disidente.

MCM dijo...

Es una lástima que los intentos por buscar una justicia social o una redistribución de la riqueza en latinoamérica tropiece con los resabios autoritarios que parecen hacer bueno lo anterior.

Ulises dijo...

Parodiando a Freud, podríamos decir: el patriarca o el caudillo es el super-yo que se introducce en el yo, anulándolo y generando el instinto gregario, que nos libera de toda responsabilidad. Él decide por nosotros el Bien y el Mal, y dice protegernos, siempre que no le levantemos la "voz", ya que de lo contrario se verá obligado a castigarnos severamente.

La libertad, de vacaciones

Ulises dijo...

"Yo, el supremo", como el título de la novela de Roa Bastos.
Y Reinaldo Arenas escondido en un parque, como una sabandija.

Una lectora

Ulises dijo...

De Modo Que Cervantes Era Manco

De modo que Cervantes era manco;
sordo, Beethoven; Villon, ladrón;
Góngora de tan loco andaba en zanco.
¿Y Proust? Desde luego, maricón.

Negrero, sí, fue Don Nicolás Tanco,
y Virginia se suprimió de un zambullón,
Lautrémont murió aterido en algún banco.
Ay de mí, también Shakespeare era maricón.

También Leonardo y Federico García,
Whitman, Miguel Ángel y Petronio,
Gide, Genet y Visconti, las fatales.

Ésta es, señores, la breve biografía
(¡vaya, olvidé mencionar a san Antonio!)
de quienes son del arte sólidos puntales.

Reynaldo Arenas