sábado, 20 de junio de 2009

COLLAGE PARA VICENT FERRER

Fotografía: Matilda Sagan, Niña paseando a su cuervo

Volumen de las "iluminaciones y desgarros místicos" de Jacint Verdaguer.

2 comentarios:

Ulises dijo...

Vicent (o Vicente) Ferrer ha sido muy bien entrevistado en TV3. Tanto las preguntas de la periodista como las respuestas de Ferrer han estado a la altura de lo que debe ser una entrevista: afanarse en conocer al personaje entrevistado, atención real a sus palabras, no enredarlo con prejuicios e ideologías propias del periodista entrevistador (incluso al citar un encuentro con Franco, tanto Ferrer como la periodista no cayeron en la fácil demagogia). Saber mantener el tipo "periodístico", eso es lo que les falta a muchos, que, débiles o miedosos o interesados, sometidos a los poderes, no llegan nunca a ser periodistas grandes, ni medianos ni pequeños. Simplemente no son. ¿Para cuándo una prensa, unos medios de comunicación valientes, que no sean uniformes en sus editoriales y opiniones? Aprendan de los blogs, donde algunos se juegan el tipo, como en Irán (ah, la antigua Persia sufí, abierta, antidogmática).

Aficionado al periodismo

20 de junio de 2009 10:05

Nadal dijo...

Vaya por delante mi reconocimiento a la labor de Vicente Ferrer y mi deseo de que en su caida al vacío, se cumpla la esperanza de ser acogido por unas manos misteriosas.
Esta esperanza fué la respuesta a la pregunta sobre la fe que dió Casaldaguila en una entrevista.

Casaldaguila, otro heroe que nos enseña que la voluntad de los fuertes no tiene que ser destructiva con los demás, sino acogedora y amorosa.

Unos ejemplos vitales capaces de hacer tambalear todos los andamiajes intelectuales y de ofrecernos una luz de esperanza turbadora.

En el anterior blog se hizo mención a los 1º,2º,3º y 4º mundo, del cuarto no se dijo nada. El cuarto mundo es el de la miseria dentro del 1º mundo, es la desolación que tenemos de vecina,
tal vez incluso en nuestra propia casa. Como he dicho otras veces: no
tenemos porque ser heroes, pero la turbación que nos produce el ejemplo de hombres como Vicente Ferrer, nos puede servir para reconsiderar nuestra postura respecto al dolor que nos rodea y tal vez descubrir un misteroso sentido del ser.