jueves, 29 de enero de 2009

EN LA TABERNA DE LOS NUEVOS INQUISIDORES

Carrà, Ídolo hermafrodita (1917)






















YouTube - Antony singing If It Be Your Will
(Antony Hegarty canta a Leonard Cohen)


Valérie Tasso no hace apología de la prostitución; ni, por supuesto, ignora las miserias de la baja prostitución o las redes criminales que explotan esas miserias. Valérie Tasso explica al público, cuando se la requiere, su particular experiencia donde, circunstancialmente, coincidieron curiosidad voluptuosa, placer y beneficio crematístico. Esa coincidencia fue temporal y voluntaria. Valérie Tasso habla del libre uso de su cuerpo: como experiencia y goce epicúreo.
Ciertamente, esa actitud puede escandalizar a un determinado feminismo pacato, aquel que, pese a defender a las mujeres y criticar el orden patriarcal, reproducen, en última instancia, las lógicas y modelos de dominación masculinas (mujeres dignas, pero familiares y decentes). De ahí que toda mujer perturbadora (que a la postre pone en cuestión el orden masculino) sea marginada o estigmatizada por ese tipo de feminismo “converso”.

Además, que una cuestión tan obvia como el derecho de expresión de Valérie Tasso sirva para demandar judicialmente a una institución pública gallega, resulta más que sospechoso. Suena a burda coartada política donde todo vale contra el enemigo. (¡La culpa es de Zapatero!, grito-lema de las huestes populares). Recordemos que con respecto a la prostitución, el feminismo no tiene una opinión unívoca. En Catalunya existen grupos feministas que defienden y ayudan a determinadas prácticas de prostitución. La antropóloga de la Universidad de Barcelona, Isabel Holgado Fernández, con su libro "Prostituciones" (Ed. Icaria) es un ejemplo de ese otro feminismo.

ALBERTO HERNANDO

1 comentario:

Ulises dijo...

De acuerdo con lo que expone Alberto Hernando, sólo quisiera añadir que en la experiencia marginal de Valérie Tasso, en sus idas y venidas por los callejones secretos del mundo, veo también un deseo de conocimiento, de conocer el misterio del ser humano, más allá de lo meramente sexual. Aquí, pues, el sexo sería una experiencia vital pero también intelectual. Un pretexto físico, podríamos decir, para adquirir un mayor conocimiento de sí y de los demás.No olvidemos que, como ella misma ha indicado más de una vez, el conocimiento da poder, es poder: una fuerte y estratégica defensa contra los otros poderes que pretenden anularte, reducirte a la vida corriente.

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