lunes, 26 de enero de 2009

CAMPAÑA DE INTOXICACIÓN CONTRA LOS POETAS

A. Beardsley, El premio de la bailarina (Salomé)






















YouTube - Frank Zappa - "Cosmik Debris" (subtítulos en español)

No lo dude, querido amigo, Pescador desconfiado de la Barceloneta, aquí, en las estancias de la Pensión Ulises, se aloja más de un corruptor de poetas. Se lo dice uno que también ha sido seducido entre bromas y veras, y ahora apenas puedo leer un poema a gusto: en cuanto abro un libro de poemas, me viene a la mente lo que dicen esos corruptores sobre la gran farsa de la poesía y de los poetas, y me degradan la lectura y ya no puedo ver delicadeza y sabiduría, ya no puedo ver sentido y sensibilidad en los versos que estoy leyendo. Podríamos decir que me han corrompido como lector y ya no puedo disfrutar de la bella poesía, y en todos los poemas no veo sino una farsa más de los farsantes poetas, como propagan esos corruptores en sus campañas de intoxicación poética.

Recuerde, querido amigo, que esto no es algo nuevo, propio sólo de este siglo caótico en que vivimos: Sócrates ya fue satirizado como sofista y buscador de gallos y jovencitos por Aristófanes, y Platón, qué decir de Platón, con sus calumnias sistemáticas contra los poetas, poniendo en duda la validez de sus obras y la decencia de sus personas, llegando incluso a dudar de Homero.
Asombroso, incalificable.

¿Y Cervantes, también nuestro Cervantes, mofándose de las contiendas de los poetas en su Viaje del Parnaso, una verdadera "relación" cómica de las guerras en que se destruyen los poetas unos a otros? Lamentable, en todos los aspectos (aunque de lo más divertido, hay que reconocerlo), esa burla de Cervantes, ese poeta resentido y miope cuyas viejas gafas, sucias y rotas, parecían dos huevos chafados, como observó con ingenio nuestro Lope de Vega.
Y no olvidemos a Petronio, a Marcial, a Rabelais, a François Villon, a Rimbaud, otros corruptores, siempre dispuestos a la parodia de las formas y los fondos poéticos más nobles.

Reivindiquemos, querido amigo, la insigne y elevadísima función de la poesía, así como las vidas ejemplares de sus autores, los poetas (que haya algún que otro poeta descarriado por las malas compañías, no debe hacernos creer que están todos descarriados y que para orientarnos en la selva oscura y peligrosa precisamos de una Guía de Perplejos, como la de Maimónides, ¿recuerda?).
No todos los poetas son herejes y malos ciudadanos, como nos quieren hacer creer con esas campañas de intoxicación, de corrupción, y sus poemarios (uno al año) son dignos de figurar en lo más alto de nuestras elevadas estanterías o bibliotecas.

Un funcionario de la Brigada Anticorrupción

1 comentario:

Republica Barataria dijo...

Rimbaud bajó al infierno, sento a la Belleza en sus rodillas y la insultó.

¿Creía A Rimbaud que la Belleza corrompía a los poetas?

Francesc Cornadó